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18/5/09

Conflictos

Resistencia al imperialismo. India: la revuelta de los cipayos. 1857-1859
Los cipayos eran soldados indígenas encuadrados en el seno del ejército británico de la India. En 1857 se rebelaron contra la metrópoli. El detonante de la revuelta estuvo ligado a razones de índole religiosa: el uso de grasa de cerdo (animal considerado impuro por hindúes y musulmanes) en la munición de un nuevo modelo de fusil utilizado por el ejército. Sin embargo, tras esta causa subyacían motivos de mayor calado, como los abusos cometidos por la Compañía comercial de las Indias Orientales, desafortunados cambios administrativos o las expropiaciones de tierras en el Norte de la India.
La revuelta fue sofocada pero, como consecuencia de ella, la Cía. de las Indias Orientales fue disuelta y el territorio pasó a ser administrado directamente por la Corona Británica, es decir, por la reina Victoria I.
Resistencia al Imperialismo. África

La conquista del continente africano provocó incidentes entre las potencias colonialistas y los pueblos nativos. Entre eso conflictos destacaron:

Etiopía (Abisinia)
En este territorio los pueblos autóctonos guiados por el emperador Menelik II inflingieron una dura derrota al ejército invasor italiano en Adua (1886). Etiopía consiguió de ese modo escapar del dominio extranjero. Más tarde, en 1912, Italia invadió Libia, territorio que controló con mayor o menor fortuna hasta 1945. Durante la década de los veinte las tribus beduinas unidas en torno al líder Omar el-Mukhtar le opusieron una fuerte resistencia.
La guerra zulú. 1879
Los zulúes constituyen una etnia asentada en el sur de África, especialmente en la región de Natal. El asentamiento de grupos de colonos europeos, primero de origen holandés (los bóers) y más tarde británicos, provocó tensiones que desembocaron en una guerra, iniciada en 1879. Los invasores fueron derrotados en diversas ocasiones por el caudillo Cetshwayo quien estuvo al mando de tropas muy bien adiestradas y organizadas. Finalmente la superioridad técnica y material británica consiguió doblegar la resistencia de los aborígenes y condujo a la creación del protectorado de Zululandia.
La guerra anglo-bóer

Los bóers (tambien llamados afrikáners) eran granjeros de origen holandés que se habían establecido en la zona de El Cabo a mediados del siglo XVII. De fe calvinista y profundamente racistas, habían despojado a los aborígenes de sus tierras.Entre 1835 y 1845 hubieron de retirarse de esos territorios ante la presión de los colonos británicos y se establecieron en las zonas más norteñas de Orange y Transvaal. Es en esta zona donde chocaron de nuevo los intereses de los colonos británicos (en su mayoría mineros) y los de los bóers (fundamentalmente ganaderos y agricultores).
El conflicto se inició tras el descubrimiento en 1886 de ricos yacimientos de oro y diamantes en los territorios bóers.
Gran Bretaña además, por razones geopolíticas, tenía un elevado interés en unir el continente africano de norte a sur bajo su soberanía, en tanto que los bóers además de otros pueblos como los zulúes, obstaculizaban esas pretensiones.
En la guerra anglo-bóer que durará desde 1899 hasta 1902, confluyeron por lo tanto factores tanto políticos como económicos inherentes al fenómeno imperialista. Destacó como instigador del conflicto Cecil Rhodes, hombre de negocios y gobernador británico de El Cabo cuyo objetivo era conseguir para Gran Bretaña el dominio de todo el sur de África.
El desarrollo de la guerra pasó por diversas fases: desde las iniciales victorias de los afrikaners (bóers) cuyo presidente Kruger declaró la guerra a los británicos, hasta la derrota de éstos tras una sangrienta guerra de guerrillas. En 1902, por el Tratado de Vereeniging se puso fin a las hostilidades y los bóers quedaron bajo el dominio del Imperio Británico, aunque conservando una amplia autonomía en las provincias de Orange y Transvaal.
Fuente: Claseshistoria. URL: www.claseshistoria.com

Imperialismo formal e informal

Imperialismo formal:

El imperialismo formal o colonial se refiere a la dominación política directa de un país sobre otro, es decir que se trata de una relación entre metrópoli y colonia. La potencia gobernante establece gobernadores propios para dirigir el país dominado, por lo que las relaciones económicas dependen de las decisiones que toma el país central. De este modo, una colonia británica, por ejemplo, el Canadá del siglo XIX, podía comerciar con otros países pero solo bajo el permiso y la supervisión británica.

Imperialismo informal:

El concepto de imperialismo informal o neocolonial, se refiere a la influencia y el predominio que una potencia ejerce sobre un país de manera económica, social y cultural. Se habla de imperialismo informal, por ejemplo, cuando los intereses de una potencia dominan la economía de otro país, ya sea porque sus empresas controlan las actividades mas significativas (por ejemplo son dueñas de los principales yacimientos petrolíferos) o bien porque esa potencia es la principal compradora de los bienes que exporta el país dominado. En estos casos, el país dominado es políticamente independiente, pero sus decisiones económicas están fuertemente condicionadas por los intereses de la potencia dominante.

Los imperios del siglo XIX:

A partir de mediados del siglo XIX, imperios como el británico y el francés, por ejemplo, fueron muy distintos de los que España y Portugal habían establecido en los siglos XVI y XVII. Mientras que los territorios controlados por las coronas española y portuguesa eran colonias, de las cuales las metrópolis buscaban sobre todo extraer recursos (como metales preciosos), los imperios del siglo XIX establecieron principalmente relaciones comerciales de tipo capitalista con los países dominados, tanto con las colonias de su imperio formal (por ejemplo, la India, en el caso británico) como con otros países, políticamente independientes (países latinoamericanos).
Los bienes que circulaban entre las potencias y sus colonias eran comprados y vendidos libremente. Sin embargo, era un comercio desigual porque las potencias exportaban bienes industriales (de consumo y maquinarias), servicios y capitales financieros, mientras que las colonias y los países dominados vendían bienes primarios (metales preciosos, alimentos, materias primas, combustibles, de un valor relativamente menor.

La conquista de mercados:

La larga depresión del periodo 1873-1896 impulsó y terminó por consolidar el imperialismo, tanto formal como informal, hacia fines del siglo XIX. Para salir de la crisis, las potencias industriales europeas se lanzaron a la conquista de nuevos mercados., a la vez que buscaron asegurar mercados exteriores con los que ya tenían relación. A ellas pronto se sumaron los Estados Unidos y el Japón, y todas compitieron entre sí de manera cada vez más agresiva.
La competencia entre las potencias industriales llevo a que, por primera vez en la historia de la humanidad, la economía adquiriera características mundiales, ya que todas las regiones habitadas del planeta, podían convertirse en mercados donde colocar su producción y, al mismo tiempo, en territorios de donde extraer las materias primas utilizadas o invertir, con mayores ganancias, sus capitales.
La conquista de mercados generó conflictos entre las potencias industriales, puesto que cada una de ellas buscó aumentar su influencia en la mayor cantidad de regiones posibles. Este proceso pronto llevó a un reparto del mundo, en el que todos los países estuvieron en relación con una o varias potencias industriales.
Fuente: Una historia para pensar : la Argentina en el largo siglo XIX / Ana Rizzi (et. al.). -- Buenos Aires : Kapelusz, 2009.